Lectura oral
La
lectura en voz alta tiene como finalidad, la transmisión de ideas a los
oyentes, aunque puede ser utilizada para producir impresiones con fines
estéticos. Este tipo de lectura se practica en la actualidad no sólo
con el fin de perfeccionar habilidades lectoras, por el contrario, su
enseñanza y práctica pretende lograr una actitud de apertura hacia los
demás y de cooperación con ellos.
La lectura oral es una experiencia eminentemente social, el individuo lee para un auditorio que lo escucha.
Este tipo de lectura tiene un aspecto mecánico que consiste en la
transcripción de sonidos; y otro expresivo en que además de la
transcripción de sonidos, participa de manera fundamental la entonación
que requiere el texto.
En la lectura oral,
el niño escucha su voz y al hacerlo advierte sus errores, aprende a
darle significado a lo que lee y trata de hacer las pausas que marcan
los signos de puntuación.
En este proceso intervienen dos sentidos: la vista y el oído, que se coordinan para lograr un efecto común.
Los problemas más comunes que presenta la práctica de la lectura oral son:
- Mala pronunciación de las palabras, por rapidez excesiva, problemas de visión y desconocimiento de las letras.
- Omisión de letras.
- Falta de observancia de la acentuación de las palabras.
- Repetición indebida de palabras.
- Omisión de los signos de puntuación.
Para superar estos defectos es necesario hacer las indicaciones a los
niños de la manera en que habrán de articular las palabras, la
pronunciación correcta de las letras y el significado de la acentuación
en nuestro idioma, que puede hacer cambiar por completo el significado
de una palabra; que los signos de puntuación marcan el ritmo de la
lectura además de proporcionar las pausas necesarias de descanso; que
los signos de interrogación y admiración dan énfasis a las ideas
expresadas en el texto, etcétera.
Después de estas indicaciones se requiere de la práctica individual para aplicar las anteriores indicaciones.
Un recurso que favorece el mejoramiento de la lectura oral es el uso de
la grabadora, pues permite que los niños observen y aprecien sus
aciertos y errores. El alumno lee y se realiza la grabación de lo leído,
después se escucha la grabación y el alumno oirá y comprenderá cuáles
fueron sus errores, estudia, repite varias veces, vuelve a leer y se
graba para efectuar la comparación con la primera lectura.
- Claridad: En la articulación, en la pronunciación y en la dicción adecuadas de las palabras.
- Intensidad: Volumen de voz suficiente de acuerdo con el número de escuchas.
- Ritmo: Combinación armónica de las oraciones y respeto a la puntuación.
- Entonación: Modulación de la voz, correspondiente con lo expresado en la lectura.
- Acentuación: Respeto a la acentuación de las palabras.
La educación de la voz y del oído puede lograrse escuchando la dicción
de buenos lectores, de ahí la importancia de la colaboración de los
padres en el hogar y de la ejemplificación del maestro en el aula.
El tema y el lenguaje de los textos seleccionados, deberán estar de
acuerdo con la edad e intereses de niños y niñas. El tema debe guardar
relación con la experiencia del alumno y su vocabulario ha de estar al
alcance de su comprensión. Inicialmente los textos seleccionados deben
tener una estructura de frases sencilla: frases cortas que puedan ser
percibidas y pronunciadas rápidamente.
Cuando los alumnos hayan adquirido cierta experiencia, se introducirán
textos más extensos, ya que el control respiratorio requerido por las
frases largas es mayor y se logra progresivamente.
La lectura oral puede ser también un magnífico recurso para el
aprendizaje, pues la mayoría de los seres humanos tenemos una gran
capacidad de aprendizaje relacionada con la capacidad auditiva.
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